domingo, 30 de diciembre de 2012

DEJAR ATRÁS EL SILENCIO PARA SER SUEÑO

EN LA ESTACIÓN DE FRANCIA

Ella me dice que un tal Descartes dijo
"pienso luego soy"
y luego Lacan le enmendó la plana diciendo
"pienso luego no soy"
yuxtapuestamente, servilletamente,
ferroviariamente.
Y yo pienso que dije, digo,
que diré
precisamente en el próximo verso
que la vida me fue muy generosa
porque la tengo a ella
¡e incluso tengo algunos enemigos!

Jorge Riechmann

miércoles, 26 de diciembre de 2012

viernes, 21 de diciembre de 2012

EL HUMO SALÍA POR TU VENTANA

Tu cuerpo está a mi lado
fácil, dulce, callado.
Tu cabeza en mi pecho se arrepiente
con los ojos cerrados
y yo te miro y fumo
y acaricio tu pelo enamorado.
Esta mortal ternura con que callo
te está abrazando a ti mientras yo tengo
inmóviles mis brazos.
Miro mi cuerpo, el muslo
en que descansa tu cansancio,
tu blando seno oculto y apretado
y el bajo y suave respirar de tu vientre
sin mis labios.
Te digo a media voz
cosas que invento a cada rato
y me pongo de veras triste y solo
y te beso como si fueras tu retrato.
Tú, sin hablar, me miras
y te aprietas a mí y haces tu llanto
sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.
Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas
se ponen a escuchar lo que no hablamos.

Jaime Sabines

lunes, 17 de diciembre de 2012

"LA REALIDAD TERMINA DONDE ACABA EL ESPEJISMO"

TU NOMBRE

Se me quebró la voz una mañana
y tu nombre rodó por mi garganta,
cuesta abajo tu nombre,
cuesta abajo,
y llegó al corazón para quedarse.

Cómo resuena tu nombre en mi silencio.
El corazón, un claustro,
una cartuja,
un ciprés solitario, aquel de Silos
que cantara Gerardo,
un surtidor oculto,
una guitarra sin cuerdas apoyada
en la esquina del alma.

Me duele la certeza de tus sílabas
horadando mi piel,
tu nombre ahora escrito y musitado
en pasado perfecto,
nostalgia que estalla en interiores
caminos de la sangre.

Se me quebró la voz una mañana
y tu nombre rodó por mi garganta,
tu nombre que se asoma cuando duermo
y acaricia mis labios en tu ausencia.

Angelina Lamelas

sábado, 15 de diciembre de 2012

¡NECESITAMOS POCO PARA HACER UN HOGAR!

    HACE FRÍO EN ESTA ZONA DEL PAÍS...

hace frío en esta zona del país
donde tu cuerpo no está y hace falta
el calor de tu cuerpo y no vivo
dolorido o arrepentido o triste sino
solo nomás

hemos aprendido a tenernos
hemos aprendido a perdernos
¿por qué hace tanto frío mi dios?

no comprendo qué pasa los cosmonautas
rajan la noche por encima de aquí
y nosotros
que no hemos salido al espacio

que no hemos salido a tocar las estrellas
que ni siquiera hemos salido de esta casa
temblamos como locos crepitábamos

como cegados por el sol
desnudos puros sin hablar como bestias
o mundos
girando en la paciencia universal

Juan Gelman

miércoles, 12 de diciembre de 2012

"¡TU ME MIRAS, AMOR, ME ESTÁS MIRANDO!"

La luz de tu mirada
me cerca
Un silencio de luna 
que tiembla
Pasión con alas
y esta alegría de ti

martes, 11 de diciembre de 2012

UNA RED DE SALIVA EN MI CORAZÓN DE PIEDRA


QUÉ HAGO YO AQUÍ...
Qué hago yo aquí medio borracha
escuchando a este cretino
que sólo sabe hablarme de la mili,
mientras me tapa baboso la calle y la vida
con su espalda.
Y encima estoy sin tabaco.
(Menos mal que desconecto en seguida
pensando en ese géiser de besos
que le provocaré a usted, sin duda,
cuando su camisa se digne o se resigne
a dejarse desabrochar por mi mano.)

Almudena Guzmán

jueves, 6 de diciembre de 2012

CÓMO QUITAR LA NIEVE QUE CAYO DEL CELO

BEBÉTELA

Dile cosas bonitas a tu novia:
"Tienes un cuerpo de reloj de arena
y un alma de película de Hawks."
Díselo muy bajito, con tus labios
pegados a su oreja, sin que nadie
pueda escuchar lo que le estás diciendo
(a saber, que sus piernas son cohetes
dirigidos al centro de la tierra,
o que sus senos son la madriguera
de un cangrejo de mar, o que su espalda
es plata viva) . Y cuando se lo crea
y comience a licuarse entre tus brazos,
no dudes ni un segundo:
bébetela.

Luis Alberto de Cuenca

lunes, 3 de diciembre de 2012

ESTA VEZ A LA NOSTALGIA INVITO YO

AYER TE BESÉ EN LOS LABIOS...

Ayer te besé en los labios. 
Te besé en los labios. Densos, 
rojos. Fue un beso tan corto, 
que duró más que un relámpago, 
que un milagro, más. El tiempo 
después de dártelo 
no lo quise para nada ya, 
para nada 
lo había querido antes. 
Se empezó, se acabó en él.

Hoy estoy besando un beso; 
estoy solo con mis labios. 
Los pongo 
no en tu boca, no, ya no... 
-¿Adónde se me ha escapado?-. 
Los pongo  
en el beso que te di 
ayer, en las bocas juntas 
del beso que se besaron. 
Y dura este beso más 
que el silencio, que la luz. 
Porque ya no es una carne 
ni una boca lo que beso, 
que se escapa, que me huye. 
No. 
Te estoy besando más lejos.

Pedro Salinas