He salido ha encontrarte
y me he subido al cielo
de la segunda planta de tu desvelo
He olvidado donde comienza la luz
y me atrapó la sombra de la duda
Volvieron junto a mí
como un ejército
de nubes que se van
por el desagüe...
los viejos versos
los sueños de papel
el olor a desengaño de mi casa...
El tiempo es un arquero
apostado en el bosque
Un francotirador de dardos de oro
que tira a darte al centro del silencio
Por eso se agradece tener una coraza
en forma de mujer, con voz de luna
Ninguna flecha puede hacerte daño
Ningún dolor más que el dolor de un sueño...
Lo malo es que algún día
más temprano que tarde, sin reposo,
tendré que despojarme de mi caparazón
y mirar a los ojos a la vida
y dejar que me inunde de su prisa y su prosa
y hacerme presa en su sonriente cárcel...
Hasta entonces
tal vez
sólo tal vez
esperaré la noche
en mi anclaje de ratón de mesa y ventanas
con la alegría de un niño en una feria...
